
En medio del desenfreno y la alegría del Carnaval panameño, existe un espacio de solemne elegancia que ha redefinido la identidad de la fiesta: el Martes de Carnaval, día en que la pollera se convierte en protagonista absoluta.
Lo que hoy es un despliegue masivo de encajes, tembleques y joyas no surgió por casualidad. Esta tradición es el resultado de una evolución cultural que buscó rescatar la esencia nacional frente a la influencia de disfraces extranjeros.
El origen de la tradición
Históricamente, el Carnaval en Panamá era un espacio abierto a todo tipo de disfraces. Sin embargo, entre las décadas de 1960 y 1970, especialmente en la región de Azuero, comenzó a consolidarse lo que hoy conocemos como el “Martes de Pollera”.
Las tunas de Calle Arriba y Calle Abajo de Las Tablas comprendieron que el lujo y la majestuosidad del traje típico panameño superaban cualquier fantasía importada. El último día de la fiesta se convirtió en el escenario perfecto para exaltar la máxima expresión de la artesanía nacional.
Según investigaciones del historiador y folclorista Eduardo Cano, esta transformación no fue producto de un decreto oficial, sino de una decisión colectiva del pueblo.
Voces del patrimonio
Para las artesanas, el martes representa la mayor celebración de su trabajo. La tradición artesanal de la familia de Lastenia Vergara, reconocida artesana tableña conocida como la “Matriarca de la Pollera”, fue testigo de cómo esta fecha se convirtió en sagrada para la cultura santeña.
“El martes es el día esperado. Una reina puede lucir hermosa los otros días, pero si el martes no impacta con su pollera, el pueblo siente que falta algo”, destacó en diversas intervenciones culturales.
¿Cómo se consolidó esta costumbre?
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Competencia de lujo: Las tunas transformaron el martes en una vitrina de poder, herencia y tradición.
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Orgullo colectivo: Las mujeres de la comunidad comenzaron a acompañar a sus reinas vistiendo polleras familiares.
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Proyección nacional: La transmisión televisiva en los años 80 globalizó la estética del Carnaval tableño.
El impacto actual
Hoy, el Martes de Carnaval es considerado de manera no oficial como el “Día de la Pollera”. Más que una tradición festiva, es un acto de afirmación cultural que garantiza la supervivencia de técnicas ancestrales como el mundillo y el sombreado.
En cada puntada, en cada joya y en cada desfile, la pollera reafirma la esencia del ser panameño.








